New York

reflejos ON

New York sería... ¿la capital de las capitales? La modelo de urbanidad en excelencia.

Me dejé andar por la ciudad y en medio de ellos, conocí a los neoyorquinos, personas con habilidades para desayunar o tomar un almuerzo rápido, simultáneo a un andar por sus calles. ¿Cómo? en movimiento, así toman café mientras llegan de un lado a otro.

Considerándome una persona con necesidad de agite urbano, no encontraría mejor lugar para referenciar el urbanismo que en ese movimiento.
 

A mediados de un agosto, con un calor abrazador conocí New York. Nada tuvieron sus paisajes de la clásica postal de un Central Park con sus pistas de patinaje sobre hielo o sus clásicos abrigos con piel para soportar las nevadas. Y seguramente debe ser  soñada, pero por más que se requiera de una mejor hidratación, la New York de verano nada puede envidiarle a la de invierno. Con 86 grados F y con sol pleno, me dejó alucinada.

Para llegar tomé un vuelo directo de AA, en un asiento doble y a mi lado iba un pasajero desconocido, que luego tomó la forma de Juan. Disfruté de su compañía, un nuevo amigo viajero, ávido visitante de New York y tan aficionado a viajar que tenía una guía propia de cada lugar. Él me orientó a hacer recorridos y a aprovechar mejor mis días allá. Fue una alegría volver a estar en contacto con él una vez que regresamos de nuestros viajes, para una mirada artística de nuestra ciudad.

Tuve una ubicación estratégica, en un hostel en la 3° Aveneu & 34 Street, desde allí mucho lo caminé y para otros puntos más apartados o con carga de cansancio tomé el metro. A solo 4 calles del Empire State, estaba bien conectada a todo Manhattan. Con mapa en mano y los atractivos que consideraba imperdibles, comencé a trazar una idea de ruta que abarcara todo, pero en esa ruta no se dibujaban nuevos amigos, esas son las sorpresas del camino. En un free walking tour por el sur de Manhattan conocí a mi amiga Tamara, una chilena con sonrisa pintada con quien compartimos un picnic en Central Park, antes que partiera a Santiago. 

Una vez que nos despedimos, alquilé una bici, y me puse a andarlo. ¿puede costarte esfuerzo recorrerlo? Si lo logré con 40ªC y haciendo paradas en postales obligadas. Yo creo que se puede. Lleva tiempo, su extensión es de casi 1km de ancho por 4.8km. Por lo que la bicicleta es una aliada!

¿Por qué titularla así? En el andar neoyorquino, sus habitantes sin premeditarlo, han desarrollado ágiles reflejos en su habitual andar. Suelen trasladarse a ritmo de la 

Comunicadora

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