Madrid
puerta de Europa

Madrid es la anfitriona por excelencia de quienes llegamos con las mochilas y valijas cargadas de expectativas y toda la ilusión de nuestro primer viaje a Europa. Es la principal puerta de llegada de los vuelos que salen de Buenos Aires, con trayectos directos de la más corta duración y con promociones en distintas aerolíneas.

 

Ya hace tantos años cumplía el sueño de comenzar esta travesía y con nervios pero mucha emoción me embarqué en Ezeiza. En el momento previo al despegue tuve una situación desagradable con una persona que estaba a mi lado, a quien cambiaron de asiento y en su reemplazo sentaron a una cordobesa de mi edad, muy charlatana, que como yo se iniciaba en este sueño de viajar sola a Europa. Con Ale bastaron unos minutos de charla para advertir que nuestras reservas en Madrid eran al mismo hostel. Saber que continuaríamos juntas nos dio tanta alegría, que la gente de al rededor habrá perdido buenas horas de silencio. 

En el arribo y paso por migraciones pude estrenar mi pasaporte español que con tanto amor adopté como nacionalidad por mis abuelos. Con papel instructivo en mano emprendimos la salida del aeropuerto para tomarnos el metro desde Barajas hasta el centro de Madrid. En las combinaciones tuvimos alguna equivocación que pronto pudimos salvar. Al pasar los años se me olvidan las subidas y bajadas por escaleras con los pesos de equipajes y el vestuario de invierno en una ciudad en plena temporada veraniega de junio.

Con calor y cansancio pronto salimos a superficie, en una esquina que tenía una farmacia y varias calles por elegir, ¿cuál sería la correcta?, entre pruebas, consultas e intuición tomamos una calle que en pocos minutos andando nos llevo a nuestro hostel en el Barrio Las Letras. Hicimos el check in y pronto salimos con ropa de verano a nuestro primer choque con la ciudad. El plan de urgencia era almorzar, ya eran cerca de las 17hs y Mc Donalds fue el banquete, a mi sorpresa con menú sin gluten con pan apto, ¡estaba en el primer mundo! (en Argentina la espera nos llevó varios años más, pero ya se lo disfruta!). 

​La primer parada de visita fue la famosa estación de trenes Atocha, aún sin planes de alejarme pero sí de ver su estructura, ambientación y sus mil tortugas. En su interior una frondosa vegetación alimentada de riego en sistema de rociador, que aún hoy me inspira a regar mis plantas de vez en cuando con uno, y afirmo que les da mucha felicidad, tan solo por recordar la altura e intenso verde de esas plantas.

Continuamos con Ale nuestro recorrido bordeando el Parque del Retiro, para ingresar, llegar a su lago, sacarnos mil fotos, pasear por el Palacio de Cristal y luego a un modo de picnic sin sandwich, desplomarnos en el pasto. Traíamos el vuelo nocturno encima, así que nuestro cansancio acompañaba, pero la luz del día de verano empujaba a seguir.

Para cerrar en la noche visitamos la Puerta del Sol, Plaza MayorPlaza Santa Ana. Sitios que fueron escenarios diarios, porque nuestro alojamiento estaba bien céntrico a minutos de todo. Recomiendo el Barrio las Letras, cerca y armonioso, con sus calles muchas de ellas empedradas o semi peatonales, con bancos de cemento en sus veredas, fragmentos de escritores plasmados en las calles y unas fachadas antiguas que enamoran. También cerca de Atocha para emprender escapadas a los atractivos próximos o por el resto de España. Y así sucedió el amanecer del siguiente día. Nos dispusimos en camino a la estación, compramos los boletos para ir a Toledo, y en la espera del que sería nuestro tren, desayunamos por la calle disfrutando de paisajes nuevos.

El trayecto a Toledo en el AVE lleva menos de una hora, al llegar a destino elegimos tomarnos un bus turístico que se ofrece ahí mismo y que incluyó la parada en una panorámica de la ciudad y un tour guiado una vez que llegamos, con explicación de lo más característico y la suma de anécdotas que los buenos guías saben dar, recomendable. La sorpresa de llegar a Toledo en preparación de la fiesta de Corpus Christi la dibujó de modo espectacular. Vestida de fiesta, de las ventanas colgaban banderas y flores, todas con diseños coloridos y referidos a la celebración, en sus calles se disponían como techo más de estos caminos abanderados con dibujos y el encanto era total. Haber podido vivir la fiesta es mi pendiente, me separaron 3 días, por lo que si es posible viajar entre mayo y junio prever la fecha de Corpus Christi para no perderse una ambientación desigual.

Para armar la ruta en Madrid es importante anticiparse a saber los días y horarios de ingreso gratuito al Palacio Real y museos. El Museo del Prado fue una de mis paradas obligadas. También para tener un registro amplio hice el Bus Turístico, con 2 rutas distintas para conocer la parte moderna y el Estadio Bernabeu, y lo más céntrico y clásico de la ciudad. Es un recomendado cuando el cansancio o poco tiempo obligan a conocerla.

Pasados 7 años de mi primer viaje a Madrid, volví para pasear nuevamente por su Puerta del Sol, Plaza Mayor y Gran Vía, en esta última visita hice una excursión a Ávila y Segovia en el día. También obligada por la poca permanencia, lo ideal sería repartir una en cada día, pero de no alcanzar el tiempo, es un destino cercano y de gran interés histórico, arquitectónico y con unas postales que a los aficionados a la fotografía no nos pueden faltar.

 

La venta de este tour y otros destinos se puede hacer por web o bien, en los kioscos de diarios de Puerta del Sol ofrecen la venta de tickets, yo comprando allí conseguí un precio mejor a los que había consultado por Internet.

Consejo, evaluar ambas opciones para sacar mejor beneficio y disfrutar Madrid y sus alrededores a modo mochilero o en tours personalizados, no olvidar que los madrileños son muy gentiles y buenos guías de orientación, siempre dirán que a donde irás es cerca, a "x minutos andando", ¿a qué ritmo?, ellos lo saben!

Comunicadora

  • LinkedIn - Círculo Negro
  • Instagram
  • Twitter
  • Facebook
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now