¿Qué hacer en Hvar?
Hvar todo lo tiene

Luego de zarpar en Split después de una hora de viaje, estaba a pocos minutos de poner mis pies en Hvar, el barco se acercaba y mi corazón se aceleraba. Es que esa isla tenía puesta tanta expectativa, que ya al verla de cerca supe, que todo y más lo cumpliría.
 

Estuve en contacto con la isla tres días y tres noches. Tiempo suficiente para conocerla y descansar. Elegí una ubicación céntrica, cerca de los lugares para comer, salir y comprar; cerca del puerto para llegar e irme con comodidad. Y con esa tranquilidad llegué al hostel, pero solo para dejar mi carryon, llevarme encima toda esa ilusión y volver a salir para que finalmente suceda el encuentro y nos presentemos.

Caminados unos pasos encontré un cartel de recibimiento que decía Keep calm and enjoy Hvar, ¿un preludio quizás? así transcurrieron todos mis días y noches en la isla. Un lugar que te acompaña en el plan que tengas. Podes amar la naturaleza, en cada una de sus puestas de sol y amaneceres, sus islas vecinas, su ruta a Stari Grad; podes querer la música y la fiesta, terminando tu tarde en Hulala, parador de visita obligada para sentir que lo hiciste todo. O bien llegada la noche, adentrarte en todos sus barcitos que invitan a perderse unas horas ahí dentro al ritmo de fiesta actual, el plan que hagas podes hacerlo en solitario o abrazado a muchos extraños. La variedad y oportunidades no terminan.

 

Mi plan en particular fue tener un espacio de reconocimiento tanto de la isla como de mí misma. Y bien logrado estuvo. En el día hice caminatas en búsqueda de playas que estaban a una hora a pie del puerto, en el camino éramos la naturaleza y yo. En las rocas que bordean el camino, alguna escalerita asomaba y de allí el acomodado espacio para una o dos personas que eligieron apropiarse de la grandiosidad de ese mar. Es que en Hvar tu playa es una roca, de ahí tirate y bombardea el mar con emoción. Si la idea es descansar en una playa tradicional, en esa isla son muy pocas, y una es a la que me dispuse a ir en su búsqueda.

Avanzado el camino, pasé una curva y ahí la panorámica de la playa, me convencí que fue bien recorrido ese trayecto, porque ni bien pude verla me encanté de la blancura que tenía esa costa, una playa de piedra con el mar más azul que imaginé. Esa playa tiene un parador para comer, con reposeras y la rigurosidad de las piedras para que con ellas te amigues y amortigüen tu cuerpo cansado. Zambullirme en ese mar fue el abrazo esperado a todo ese calor que cargué con el sol del mediodía en junio. Luego un descanso para apagar la vista y conectar el oído a todo ese sonido de mar, viento y también las voces de idiomas distintos y siempre una frase cercana que te hace mirar a tu argentino desconocido pero contento como vos, en ese rincón del paraíso.

 

Más cerca del puerto y centro hay algunas playas en las que podes pasar el día bañándote y haciendo algún que otro deporte en el agua. También para quienes buscamos fotografías de arquitectura es nuestro lugar, porque su edificación en roca en desnivel y adornada de todo color en flor, hace de sus escalinatas un paseo de seducción que termina en lo más alto de la isla, su fortaleza, llamada fortaleza fornica o española, que supo ser el ojo guardián de ese espacio para batallar todo ataque que recibió en las guerras. Su edificación es una reconstrucción de la original que fue consumida por un incendio. Desde allí se tiene la mejor panorámica de la ciudad de Hvar y sus islas cercanas. No te rindas a las escaleras, todos llegan y sino, también me contaron que hay ascensos con vehículos.

 

Empezar un día en Hvar es despertar con la armonía de una ciudad en tranquilidad y con infinitas opciones para descubrir las islas cercanas. Excursiones a la gruta azul, a playas paradisiacas o rentando tu propio timón! Si tu búsqueda es un lugar paradisíaco, no busques más, Hvar lo tiene todo.

Comunicadora

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