Comunicadora

  • LinkedIn - Círculo Negro
  • Instagram
  • Twitter
  • Facebook

Mágica Dubrovnik

Es cierto que cuando uno comienza a diseñar su itinerario por Croacia, quien se lleva todos los halagos es Dubrovnik, así que es difícil llegar sin expectativas y también saber ubicarla al principio o final para deleitarse con la que le dicen, la perla del Adriatico.

En mi caso fue puesta en último lugar como cierre de viaje, principalmente porque el itinerario de vuelos me resultó más conveniente; mi llegada a Croacia fue a Split desde Madrid, en un vuelo con escala corta en Barcelona, la escala fue por anticiparme a esperar un vuelo directo que sí salía de Madrid al día siguiente (unas horas en tránsito equivalía a más horas en destino).

Luego de Split mi recorrido continuó por la isla de Hvar y desde allí en un ferry por unas tres horas navegué el Adriático para amarrar en Dubrovnik. El barco salió muy temprano a la mañana en medio de una tormenta que nos acompañó hasta cerca de Dubrovnik, el cielo era tan oscuro y las ventanas estaban tan mojadas que te veías dentro de esas películas de terror en el mar. Todo el viaje lo dormí a bordo, salvo el momento que se detuvo en Korkula y mi deseo era tan grande de poder ver la isla que tuve que descartar de mi itinerario por falta de tiempo, que abrí los ojos para rápido capturarme todas las imágenes en retina, pero sin éxito, me dormí nuevamente, eso no quiere decir que no tuviera atractivo, pero acordate que las ventanas estaban mojadas, más unos ojos recién despiertos no lograba una buena visual, la opción natural fue devolverme a mi estado. Para quienes sufren de algún malestar con los movimientos de marea, les cuento que me tomé un medicamento que se indica para estos casos, pero a nuestra suerte, innecesario, porque la flota realmente eso hace, como si sobrevolara el agua. 
 

Una vez llegada al puerto, mi tarea era sencilla porque mi alojamiento estaba a pocos pasos. Es en esa zona que podes encontrar un alojamiento amigo del bolsillo. Si tu presupuesto te lo permite, estar dentro de la muralla te gratifica en un juego de tronos y sus escenarios.

Sin embargo no me disgustó mi elección por tratarse de un hostel que era una enorme casa de croatas que hacían sentir a sus huéspedes como amistades. En un hogar con parras y gatos, con ropa colgada de todo color, me saqué cualquier glamour que pudiera traer a mi mente Dubrovnik, y conviví con la cotidianidad de sus croatas. 

Pero no me iba a quedar mucho tiempo contemplando las parras, sino más bien tomé energía y salí a "la Dubrovnik que vimos en Google". A solo 10 minutos del recorrido un bus o unos 30 de caminata, estaba atravesando un puente y puerta de muralla que me cumplía de transformación para ser parte de ese cuento.

 

Todo lo que vimos en imágenes es tal cual, solo que uno está dentro de sus pasadizos, subiendo y bajando sus escaleras altísimas, fotografiando sus fachadas e iglesias, sus rocas grises con flor de junio, todo eso y más.

Uno de los recorridos más populares es hacer la visita de la muralla para ver todo el perímetro en una visita guiada. Suele haber en todo horario, pero recomiendan hacerlo al atardecer o lo más temprano que se pueda en verano. El sol de los meses de julio y agosto suelen castigar ese 
Pero nunca faltan los buenos datos y gratuitos, en mi caso gracias a Ahinoa, a tener compañía de una argentina que paraba en mi mismo hostel,  que tenía el dato justo, pude tener una vista abierta desde lo alto, en una especie de cancha de basquet, se accede a una panorámica gratuita y en mi caso, de atardecer. Quisiera compartir ese dato pero son tantas las escaleras que tendría que acompañarlos para señalarla. Pero la referencia de la cancha les puede ser útil para preguntar.

 

Recorrerla puede llevar unas horas, pero nunca son pocas para volver sobre los pasos y reencontrarse con lo ya visto. Dentro de la ciudad amurallada hay variedad de ofertas gastronómicas, bares y mercados para tu compra más sencilla y disfrute más casual en una fuente o escalera. Es que de eso se tratan mis placeres, encontrar la comodidad de la calle y hacérmela propia, sin manteles o atenciones y sin propinas ni costos elevados.

También hay varias agencias de turismo que ofrecen salidas diarias a los alrededores, incluyendo excursiones marítimas para visitar las islas cercanas. Ya sabiendo que destinos cercanos elegir, me dispuse a organizarlos. Pero en mi estadía allí quedaba un día de cierre a mi espontaneidad. Y fue así como la noche anterior al último día, mirando Instagram se me cruzó una foto espectacular de Lokrum Island, es una isla frente a Dubrovnik que llegar a ella es tan simple como zarpar desde el puerto de la ciudad amurallada y entrar en un deleite de paraíso. Sus caminos te llevan con misterio a un mar muerto de encanto, también a una formación rocosa de aventura. Desde allí me animé y di un salto, que no fue del todo hermoso por el impacto y decidí correr con el tamboreo de latidos nuevamente. Es que estando ahí arriba ya no es tan sencilla la percepción que trajimos de abajo, el salto cuesta! Un envión que si no es el viento el que te empuja, el coraje ahí se achica un poco.

No pude sentirme más feliz de darle ese cierre a mis días en Dubrovnik, recomiendo visitar esta isla todo un día, con toda la pausa y tiempo que puedas disponer.

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now