Barcelona
Bruja Barcelona

Barcelona para mí es sinónimo de verano, aventura, amistad y amor. Aunque no se la conozca en verano, su pulso y vida tienen esa temperatura. Si tuviera que definir su atmósfera, no dudaría que se respira Movimiento. Su día y noche no se detienen, su reunión de estilos, es su esencia. En sus anchas calles y esquinas octogonales circulan diversidad de estilos sociales, artísticos y lenguas, que se cruzan con la original catalana, albergando a los enamorados y atraídos extranjeros que la eligen para vivirla.

 

Hablar de Barcelona abre un sinfín de emociones que no terminan. De todos mis viajes a Europa no hubo uno en que no volviese. No tiene un lugar en el que no lleve a mi mente disfrute. Sus espacios abiertos, sus paisajes, su gastronomía, su mar mediterráneo, sus ramblas, playas y tiendas, y en ese ritmo todas las oportunidades la hacen tan única, dinámica e interesante que atrae a miles de turistas y nuevos residentes.

Recuerdo la primer visita a Barcelona, mandé un e-mail a muchos destinatarios con el asunto "Bruja Barcelona" y describí mi amistad con la ciudad y la sensación de encantamiento y euforia. Amor a primera y última vista. Siempre llevo lágrimas en los ojos en el momento que me separo de su suelo en vuelo. Y con mil pendientes por recorrer. A pesar de visitarla tantas veces me quedan muchos de sus atractivos turísticos por ver. Es que cuando llego me dejo sentir una más entre sus locales, su energía me pone tan a gusto y familiarizada que siempre me lo permito y el recorrido ya no es una posta de punto en punto.

Aficionada a la fotografía, Barcelona regala en cada paso una nueva postal. El color y expresionismo de Joan Miró ambienta sus calles y su estilo moderno no puede estar más acorde al pulso de la ciudad. Hablar de Barcelona es enunciar a Antoni Gaudí y sus obras arquitectónicas son un viaje en sí mismo al que destinarle toda una temporada. Si una ruta tuviese que armarse, hay variados recorridos guiados para que se pueda conocerlos en unos días. Si la opción fuera hacerlos por sí mismos, los más atractivos son La Sagrada Familia, Park Güell, La Pedrera, Casa Batlló, Hospital San Pau, entre otros.

Recién en mi cuarta visita a Barcelona entré en La Sagrada Familia, se hizo esperar ingresar y admito que mi impacto de tan espectacular obra de arte no descarta mi recomendación para quien vaya, pueda conocerla. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un imperdible son sus vistas desde Park Güell y los bunkers, esperar a su atardecer y contemplarlo, es mi consejo de momento para hacerlo. Otros altos se disfrutan desde el Monte Tibidabo y su espectacular basílica, y unas vistas al puerto desde Monjüic, para luego terminar en las fuentes de agua iluminadas y con espectáculo musical que atraen a cientos de turistas por la noche.

 

Abrazada de Mar Mediterráneo obligada es su visita a la playa, la más concurrida, la Barceloneta, algo más tranquila Bogatell, pasando el club náutico. Para una escapada en el día se puede visitar Sitges hacia el sur o San Pol de Mar, hacia el norte. Dos pueblos costeros, cada uno con encanto propio. Lo suficientemente lejos para tener dos paisajes de playas diferentes con su propia identidad, lo necesariamente cerca para quienes estamos unos días, lleguemos en un tren en menos de una hora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luego una caminata por la Rambla para sumergirse en el Barrio Gótico y en el Raval. Enumerar cada atractivo de los barrios es propio de su caminar, así que a no quitar esa magia y caminarlo todo de un lado a otro, para encontrarse con joyas arquitectónicas y un disfrute de gastronomía para acompañar el paseo.

Para hacer este camino y entender sus historias, secretos y personajes, sumarse a los recorridos de Sandemans y Donkey Tours es la mejor opción. Cualquiera de las dos o ambas para no perder detalle y en cada recorrido disfrutar de la magia transmitida por un guía que con pasión te lleva a conocer tan espectacular ciudad.

La conexión por metro de todos sus barrios es una facilidad, también las líneas de buses que la recorren. Si la disposición es hacerlo a pie, a pensarlo bien. Los trayectos de un barrio a otro o a sus playas pueden tener distancias considerables. Disponer del tiempo y la energía es una variable necesaria para que esta opción resulte conveniente. Si la bici es inseparable a tu estilo, adelante! en el parque la Ciudadela es la mejor opción llevarla, además sus puntos en la ciudad se recorren paseando los distintos barrios. Pero a tener en cuenta las alturas, quizás sea un esfuerzo mayor, dependerá de la condición física.

Las noches en Barcelona incluyen tapas, bares, terrazas, rooftop y discotecas. Los puestitos en la playa para empezar, o en el barrio de Gracia para los locales e invitados extranjeros, con música en vivo y pasar toda la noche compartiendo copas.

Sus luces iluminan sus edificios más emblemáticos, dan ritmo a sus fuentes en plazas  y transmiten ese calor que a falta de sol, armonizan su atmósfera de puro movimiento.

Delimitar a unas líneas lo que representa para mí Barcelona me es insatisfactorio, así que invito a compartir una cerveza y charlarla todo lo que se quiera. No hay mejor forma de transmitirla que viviéndola en un relato 4D.

 

Comunicadora

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