Comunicadora

  • LinkedIn - Círculo Negro
  • Instagram
  • Twitter
  • Facebook

¿A dónde vas?,

a la sensibilidad

Cierto día, lejos de la rutina en un país lejano, me dispuse a caminar hacia una playa que quedaba a casi una hora a pie y con la única referencia de camino que era, “hacia allá, por la orilla”.

Me dispuse en esa dirección que no dejó de ser un paseo muy silencioso y más que el sonido de la naturaleza, el mar y las aves, lo bañaban todas las voces de mi pensamiento. Ese productivo y calmo, que debe estar permanente en la ciudad pero que se oye de a ratitos, disperso, bajito.

Se trataba de escuchar la respiración, de sentir al cuerpo, de verme a mi misma caminando un camino nuevo y desconocido, que no implicaba un riesgo, más que el de hacerlo hasta el final. El regalo sería una linda playa. No sabía que en el camino me estaba encontrando a mi misma.

En muchos intentos de reflexión, que no hacían falta, porque toda la reflexión estaba en la piel y sentidos me encontraba en el camino, sin más que teoremas o ecuaciones que descifren los misterios de la vida, o de una filosofía enroscada que defina la causa de las posesiones o carencias. Sino más bien, de sentirme en cuerpo, mente y alma, reconocerme, escucharme, dejar que la sensibilidad se empape de sensación natural.

Meses después de esta caminata llegué a este fragmento "... si usted mantiene su atención en el cuerpo lo más posible, estará anclado en el Ahora. No se perderá en el mundo externo ni en su mente. Los pensamientos y las emociones, los miedos y los deseos, pueden estar aún ahí en cierta medida, pero no lo dominarán..."  El poder del Ahora - Eckhart Tolle.

En mis prácticas de yoga y mis intentos de meditación aspiro a conectarme con el tiempo presente, y la sensibilidad es la llave para lograrlo. Ser sensible al cuerpo, observar los sentidos, siendo conciente de lo que pasa, sintiendo emociones sin juzgarlas, y con calma aquietar esa galería de imágenes que derivan de un hecho aislado, permiten alejarse de un pasado y futuro en el que no se tiene más que recuerdo o ilusión, y concentrarse en el tiempo real, sin derroche de lo que la mente arbitre sin oponerse.

 

¿Cuántas veces nos bajamos de un transporte y sentimos que el tiempo recorrido se consumió entero en pensamientos inútiles, y que ni siquiera vimos por donde pasamos?. La mente juega un rol dominante, entender sus mecanismos abre una posibilidad para jugar con ella y comenzar a cambiar los roles. Ese juego implicará un entrenamiento nada sencillo, pero seguro gratificante, comenzar con la sensibilidad en el cuerpo, nos garantizará un ancla al presente.

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now